Rea Maráczi: Padre nuestro

2021.06.07

Rea Maráczi: Padre nuestro


Padre nuestro, que estás en el cielo,

Arriba, en las alturas inalcanzables.

Abajo, en profundidades insondables.

Afuera, en la diversidad del mundo,

y adentro, en nuestro refugio quieto.


Santificado sea tu nombre,

y todo lo que vive bajo el cielo,

porque tú te reflejas en todo lo vivo,

ya tu chispa eterna reside en ellos,

solo debe encenderse con fuegos divinos.


Venga a nosotros tu reino,

que el paraíso baja a la tierra,

vivamos en amor, en unidad divina.

Y si seguimos la voz de nuestra alma,

ya no serán necesarias las leyes humanas.


Hágase tu voluntad, no la nuestra,

porque nos guían deseo y fantasía.

Pero tú ves también lo que nos eleva,

lo que nos ennoblece y nos ilumina,

y nos transforma a tu imagen y semejanza.


En la tierra como en el cielo.

Si se hace realidad el paraíso,

no habrá más mendigos, enfermos, ciegos;

y no habrá ira, tristeza ni odio,

el amor va a llenar los corazones humanos.


Danos hoy nuestro pan de cada día.

No deseamos más, solo lo fundamental,

así llega allí, donde hay carencias.

Alimenta nuestro cuerpo, y alma,

para servirte aún mejor con toda la fuerza.


Perdona nuestras ofensas,

las que hemos cometido en el pasado,

y las que cometeremos en el futuro.

¡Que sean nobles nuestros pensamientos,

correctos los actos y puros los sentimientos!


Como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden.

El otro ser también es tu creación.

¿Así con qué derecho podría juzgarlo?

Tú lo sabes bien, yo tampoco soy mejor,

así que perdono y recibo absolución.


No nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal.

Protégenos, Señor, porque somos débiles,

nos inclinamos, si soplan brisas suaves.

Fortalécenos para que crezcamos grandes,

y seamos frondosos, como árboles frutales.


Porque tuyo es el reino, el poder y la gloria.

Todo lo que tenemos, sin duda, es tuyo,

todo lo que pensamos que era nuestro.

Nuestros pensamientos, palabras, actos,

los creaste y los hiciste crecer en nosotros.


Solo al final del camino me di cuenta,

cuánto me amas, me proteges y apoyas.

Todos mis sueños, apetencias puras,

al final escuchaste y hiciste realidad.


Y por haberme dado la conciencia

con la que puedo experimentar tu verdadera esencia,

¡te doy las gracias!


Por siempre, Amén.

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