Albert Wass: Mensaje a casa

2025.11.12

Albert Wass: Mensaje a casa

(Traductor: Rea Maráczi)


Mi mensaje para las montañas en casa:

el curso de las estrellas varía.

Y los vientos, la lluvia,

la nieve y las nubes tienen leyes,

y no hay tristeza que sea eterna.

El agua corre, la piedra queda,

la piedra queda.

Mi mensaje para la tierra: sigue dando frutos

aunque las langostas mastiquen la siembra.

Si la raíz es cavada por el topo.

Porque el Orden divino vigila el mundo.

Y las semillas del grano noble no se van a perder,

pero no quedarán rastros de la ortiga:

porque el tiempo mata la mala hierba.

El agua corre, la piedra queda,

la piedra queda.


Mi mensaje para el bosque: no tengas miedo

si trabajan los hacheros como un ejército.

Porque la madera es más fuerte,

y para la primavera que amanece

un nuevo bosque brotará victoriosamente.

Y todavía habrá árboles cuando el óxido

haya devorado el hierro asesino,

y será un material útil la mano que hirió,

bajo la tierra, como una santa reparación.

El agua corre, la piedra queda,

la piedra queda.

Mi mensaje para la casa que me crió:

aunque la destruyan hasta los cimientos,

con el cambio de guardia de generaciones

vendrán de nuevo constructores felices

y cavarán el fundamento

y construirán iglesia, muro y techo

en la antigua piedra blanca de la moralidad.

Vienen mil Kelemen Albañiles* nuevos,

quienes no levantan el muro de la paz

con ceniza y sangre humana,

sino con pan de trigo y con agua bendita

y construirán una nueva patria con la piedra vieja.

Mi mensaje para la casa que me crió:

el fundamento es de Dios

y la voluntad es de Dios

que reconstruye los muros.

El agua corre, pero la piedra queda,

La piedra queda.


Y mi mensaje para mis amigos del pasado,

quienes niegan mi nombre ahora

si la rueda una vez más gira,

yo seguiré siendo su amigo

y no habrá venganza, ira u odio.

Nos daremos la mano y nos iremos

y seremos Una Voluntad y Proposito:

El agua corre, pero la piedra queda,

la piedra queda.

Y mi mensaje para todos,

para hermanos, parientes, extraños,

para malvados, leales y buenos,

para quien es persiguido por el dolor,

a cuyas manos se pegan gotas de sangre:

¡Cuidense y oren!

Las estrellas ya se mueven despacio

alto arriba, bajo el cielo

Y el agua corre y solo la piedra queda,

la piedra queda.


Quedan los verdaderos y los buenos.

Los puros y los pacíficos.

Montañas, enseñanzas, gente y bosques.

¡Pensad bien en lo que hacéis!

Ya preparan el tamiz en el cielo arriba

y engrasan el eje de las estrellas,

ángeles diligentes.

Y habrá un giro estelar de nuevo

y como proclama la Biblia:

los hijos del hombre serán probados

y cosecharemos lo que sembramos.

Porque se va corriendo el agua y solo la piedra queda,

pero la piedra queda.



* Kőműves Kelemen (Kelemen Albañil) es un cuento popular húngaro sobre la construcción de la fortaleza de Deva. Con origen en el siglo XVI, su trama deriva de una balada popular. Hay varias versiones de este cuento, con pequeñas diferencias. El poema homónimo hace referencia a un conocido cuento popular húngaro, en el que el personaje central, un albañil llamado Kőműves Kelemen, descubre que el castillo que intenta construir se sigue cayendo y se ve obligado a sacrificar a su amada esposa y mezclar sus restos en la argamasa para hacer que el castillo se mantenga en pie.


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